Harold Miner
Harold Miner estuvo menos de cuatro temporadas en la NBA, pero seguramente muchos lo recuerden. Llegó a la NBA en 1992, elegido con el puesto número 12 en el Draft de ese año. Miner era apodado el “Baby Jordan” y scouts a lo largo y ancho de los Estados Unidos decían que él sería el próximo Michael Jordan.
Por Alejandro Sánchez Varela
De repente, el apodo de Baby Jordan que le habían puesto en el básquetbol callejero (en los playgrounds) de Inglewood, California (su ciudad natal), se había expandido por todo el país y lo convertían, prematuramente, en una estrella. La cabeza al descubierto, el número 23 en su camiseta y sus espectaculares volcadas, animaban la comparación con MJ.
A nivel universitario, Miner brilló en la Universidad de California del Sur (USC), convirtiéndose en el máximo anotador de esa institución en toda la historia y ganando el Premio Sports Illustrated como el Jugador Universitario del Año NCAA en 1992, por encima de figuras como Shaquille O´Neal de LSU y Christian Laettner de Duke.
Elegido en el puesto 12 del Draft de 1992 por el Miami Heat, este escolta zurdo estaba llamado a ser una máquina anotadora y también de marketing en la NBA. Firmó un contrato por cinco años de USD 7.3 millones con el Heat como rookie y también un contrato publicitario con Nike por USD 14 millones. Pero la realidad es que Harold Miner nunca colmó las expectativas que había sobre él, ni cerca estuvo. Promedió menos de 10 ppp en sus tres temporadas con Miami. Golpeado por las lesiones, Miner fue durante ese tiempo criticado por su pobre defensa y su poco confiable tiro exterior.
Luego de ganar el Concurso de Volcadas de la NBA en 1993 y 1995 y asumiendo que aún podía demostrar todo lo que en algún momento se había hablado de él, Cleveland decidió contratarlo previo al a temporada 1995-96. Pero se volvió a lesionar y tuvo que someterse a una cirugía de rodilla ese año, en el cual pudo jugar solamente 19 partidos para los Cavs, promediando unos bajísimos 3 ppp.
Los Toronto Raptors decidieron darle una última oportunidad previo a la temporada 1996-97 y lo invitaron al campamento de entrenamiento. Pero Miner se cayó en una práctica y volvió a lesionar la misma rodilla, dejándolo prácticamente inmóvil.
Y así nomás, la carrera profesional de Harold Miner finalizó a sus 25 años.
¿A QUÉ TE DEDICAS HOY, HAROLD?
Con Miner pasó algo que no es normal entre los ex jugadores NBA: él se desenchufó completamente del básquetbol y no quiso volver a saber de nada. Incluso nunca se mostró disponible para la prensa, dando la negativa a solicitudes de entrevistas e invitaciones a programas radiales y televisivos. En breves palabras: desapareció del mundo.
Según se pudo saber hace poco, algunos años luego de finalizada su carrera en la NBA, el ex Baby Jordan se mudó del área de Los Ángeles hacia Las Vegas e incursionó en sector inmobiliario, comprando y vendiendo propiedades. Está casado y tiene dos hijos, una niña de 7 años y un niño de 3. Sus mayores ingresos siguen siendo los más de USD 20 millones que acumuló durante su corta carrera y que, al contrario de otros muchos deportistas profesionales, supo manejar e invertir muy bien.
Por otra parte, recién en los últimos meses ha entrado en contacto con antiguos amigos de su época de basquetbolista (Miner ahora tiene 39 años) e incluso evalúa la posibilidad de presenciar algún partido de su ex Universidad, USC, durante la temporada.
Como consecuencia del bajo perfil que mostró en todos estos años luego de su retiro de la NBA, muchos rumores corrieron sobre la realidad de Miner: que estaba trabajando en un Jack in the Box (local de comida rápida) en Los Ángeles, que había ingresado en la policía (LAPD) o que estaba bajo el programa de protección de testigos.
“Qué locura”, respondió Miner en una de las pocas entrevistas que ha concedido cuando le comentaron esto. “No entiendo por qué la gente puede estar interesada en leer una entrevista mía. Hace 15 años que no juego y no he hecho nada significativo en el básquetbol desde mi tercer año en la Universidad, hace casi 20 años atrás”.